Quién soy

Nací sobre el final de 1990 en Montevideo, Uruguay. A los 6 años volví de la escuela y le dije a mi madre que quería ser profesora de matemática. En el medio pasaron miles de cosas, pero al final lo logré. Disfruté un montón de la docencia, pero después de años estudiando y trabajando, aprendí que lo que realmente me apasionaba era viajar.

La primera vez que viajé en serio fue a Cuba en el año 2010 con las brigadas de solidaridad que tuvieron su apogeo aquellos años entre la juventud progre uruguaya. A partir de aquel primer avión vinieron unos cuantos muy seguidos. En los años siguientes me dediqué a hacer viajes cortos -y no tan cortos- a Europa, Estados Unidos y algunos países de Sudamérica. Pero siempre con una fecha de vuelta fija, sabiendo que en Uruguay me esperaba un trabajo, responsabilidades y un montón de adolescentes deseosos de aprender el Teorema de Pitágoras (?)

Sin embargo, en uno de esos viajes inocentes se plantó una semilla que después germinó solita. El 29 de diciembre de 2015 me fui a Chile sin ningún plan, sin conocer a nadie, con un contacto remoto que terminó siendo alucinante y con 40 días por delante para dejarme fluir. En ese mes y monedas descubrí una manera diferente de viajar, conocí gente que vivía en la ruta y empecé a coquetear con la idea de un día no sacar pasaje de vuelta.

Hasta el 2018 hice todo lo que se esperaba de mi: estudiar, trabajar, recibirme, mudarme sola, ser una adulta responsable. Pero un buen día me levanté más lúcida de lo normal y dije: “¿ya está? ¿mi vida va a ser así hasta que me jubile?”. Así que armé la mochila y me fui del otro lado de planeta. Un año trabajando en Australia gracias a la visa Work & Holiday, otro viajando por el sudeste y después la pandemia me agarró de nuevo en tierra de canguros. La aventura australiana terminó siendo mucho más intensa, gratificante y larga de lo que me hubiese imaginado en un principio, pero como todo ciclo llegó a su fin.

A fines de 2023 me fui a Vanuatu y después India. Volver a viajar después del encierro que significó la pandemia me devolvió un fuego que creía extinto, y con él la certeza de que sigo eligiendo el movimiento como forma de vida.

Cada año intento plantearme nuevos desafíos y proyectos. Con esta renovación que le metí a blog también se abre a posibilidad de ayudar a otros a planificar sus viajes. Podes fijarte en este link de qué se trata.

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