Las cárceles tienen un morbo particular: todos queremos estar lo más lejos posible, pero nos gusta espiar por la mirilla para ver como es la realidad ahí dentro. No en vano los éxitos de series como Prision Break, Orange is the New Black, o peliculones como The Shawshank Redemption, protagonizada por Morgan Freeman y Tim Robbins.  

Bloque 7 de la Eastern State Penitentiary.
Frío, humedad y paredes que respiraron frustraciones durante 142 años.

Sin embargo, la realidad suele ser bastante diferente a lo que se muestra tan románticamente en las pantallas. Ni siquiera en la cuna del mundo holywoodense, las cárceles son como lo que vemos en televisión. Sin embargo, hay iniciativas que permiten acercarnos un poco más, aunque sea en modo de museo. Una excelente opción es la Eastern State Penitentiary, en el centro de Filadelfia.

La cárcel y su historia

La  penitenciaría funcionó entre los años 1829 y 1971. Supo ser la prisión más famosa y cara del mundo, innovando con un sistema de encarcelamiento individual. Cada interno permanecía en absoluta soledad y silencio, incluso durante los momentos de esparcimiento, aunque con el tiempo algunas medidas se fueron flexibilizando. Al Capone fue el prisionero más famoso que pasó por la Eastern State Penitentiary.

interior de una celda
Celda tal cuál quedó abandonada en la década de los 70′

La cárcel cerró sus puertas en 1971 y muchos proyectos pasaron por los escritorios de quienes toman decisiones. Cuando todo hacia suponer que iba a dar lugar a un gran complejo comercial, una iniciativa cultural logró el objetivo de convertirla en museo. El buen estado de la arquitectura original y la ubicación en la ciudad de Filadelfia, a pocas cuadras de la escalinata que Sylvester Stallone inmortalizó en Rocky, avalaron el proyecto y desde 1994 es un museo abierto al público.

interior de uno de los bloques con otros visitantes a la cárcel.
Se puede visitar el museo todos los días del año.

La cárcel como museo

Las entradas se pueden comprar por internet y cuestan USD 14 para adultos, USD 12 para mayores de 62 años y USD 10 para estudiantes o niños entre 7 y 12 años, mientras que los menores de 7 no pagan entrada. La audioguía es gratuita y disponible en varios idiomas, incluido español. El horario de visita es de 10 a 17 horas y el recorrido varía entre una y dos horas, dependiendo de cada uno y sus intereses.

El tour empieza en el patio exterior: el ruido de la ciudad y los modernos edificios contrastan con los muros de piedra y silencio sepulcral de la cárcel. Inicialmente quedaba a más de dos kilómetros del centro, pero el crecimiento del último siglo la dejó en el corazón de Filadelfia.

patio de la cárcel
El contraste: edificios modernos conviven con la cárcel del siglo XIX.

La cárcel tiene forma de asterísco: desde un hall central nacen los ocho bloques de celdas. No todos están abiertos al público ni son iguales, pero igual es posible caminar por varios de ellos. El piso y las paredes frías nos recuerdan constantemente que estamos en una cárcel, el olor a abandono y escombro reafirman el paso del tiempo.

También se puede entrar a varias celdas, experimentar en carne propia lo que se siente estar en una habitación de dos metros cuadrados. El inodoro dentro de la celda despierta las risas de mi sobrina de 14 años y varios chicos que están cerca. Hay también ejemplos de celdas restauradas, para inmortalizar el paso del tiempo y mostrarnos como solía ser aquello hace más de 50 años.

celda restaurada
Celda restaurada refleja como era aquello a principios del Siglo XX.

Muchas fotos y testimonios de la audioguía acompañan el trayecto, que es variado y ordenado para ser una cárcel bastante monótona. La celda de Al Capone y de otros famosos que cumplieron condena en estos muros le dan ese toque de película hollywoodense que toda atracción norteamericana debe tener.

Las cárceles hoy

La exposición llamada Prisions Today es la que le da sentido a todo el museo. De nada valdría abrir las puertas de una antigua cárcel si no se invita a la reflexión. Una exposición interactiva invita a sincerarse y reconocer las oportunidades y ventajas que tuvimos en nuestro crecimiento, factor fundamental en la relación con la predisposición al delito. También se invita a reflexionar sobre el hecho de que Estados Unidos tenga la mayor cantidad de presos en relación a la población en el mundo y que ello ha sido producto del endurecimiento de las penas y no por un aumento del delito. ¿Cuáles son las consecuencias de esa política?

costo de la universidad versus costo de las cárceles en Pensilvania
El estado de Pensilvania invierte casi tres veces más en cada prisionero que en cada estudiante universitario.

¿Alguna vez infringiste la ley? La pregunta es directa y admite una única respuesta.  Quienes así lo sientan, pueden completar una ficha anónima contando la anécdota. En una pared se exponen alrededor de 30 testimonios sobre infracciones a la ley, escritas por visitantes al museo y por internos de diferentes cárceles de Estados Unidos. Al tocar un botón, se iluminan las que efectivamente derivaron en condenas.

En otro tablero interactivo un test de cinco preguntas que proponen determinar algunas características de nuestro entorno al crecer, evalúa la presencia de nuestro grupo de pares en las cárceles. Porque, como decía una campaña en contra de la baja de la edad de imputabilidad en Uruguay hace unos años, crecer se trata de oportunidades.

test sobre presencia en las cárceles de tu grupo de pares.
Test que hice con mi sobrina y derivó en una interesante discusión y reflexión.

Visita online

Si visitar Filadelfia no está en tus planes, pero igual sentís un poco de intriga sobre los interiores de esta prisión, en este link podés seguir la visita online. Obviamente no es lo mismo, pero la tecnología nos acerca cosas que antes eran imposibles.

¡No te pierdas el resto de los artículos sobre mi viaje por Estados Unidos!

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