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Transformarse en viajero

Desde que hice mi primer viaje a Cuba, hace casi 10 años, viajar se convirtió casi en una obsesión. Gran parte de mis energías y ahorros se enfocaban en un próximo destino. Desde ir a dedo a Florianópolis hasta sacarle jugo al origen judío de mi familia y recorrer Israel. Cada año aprovechaba un poquito más la ya generosa licencia docente, pero siempre sabiendo que había que volver.

En el 2016 hice un viaje que me cambio los esquemas: sola y sin plan me fui a pasar el verano a Chile, y mi forma de viajar cambio por completo. Conocí un montón de gente que se dedicaba a recorrer el mundo sin tener que volver en una fecha determinada, y me prometí algún día hacerlo. 

Vías del tren en Puerto Varas, Chile

No fue un proceso inmediato, soy demasiado metódica para tomar una decisión así de un día para el otro. Me fui alimentando de muchos blogs viajeros para tomar impulso (especialmente Marcando el Polo y Viajando por ahí). Lo organicé, me preparé, y vine a Australia con la work & holiday visa.

Mientras le doy el puntapié inicial a este blog viajero, arranco la cuenta regresiva: me quedan 3 semanas de trabajo en Australia y después a seguir viajando. Sin plazos, sin rutas marcadas, a dejarse fluir. 

A todas esas personas que de una forma u otra me ayudaron a tomar impulso con esta decisión: GRACIAS

Lo mejor está por venir.

30 de diciembre de 2018